domingo, 13 de septiembre de 2009

Congreso Internacional del Mundo del Libro

En esta semana que recién concluyó, tuvo lugar en las instalaciones del Fondo de Cultura Económica el congreso que da título a esta nota, los expositores fueron en lo general de altísimo nivel, quizás con algunas ausencias significativas, no hubo representantes de la industria editorial mexicana, me refiero a gente que hablase en nombre del gremio, algún representante de la CANIEM o algún editor de editoriales como Siglo XXI, Limusa o ERA. Otra notable ausencia fue la voz de los libreros mexicanos, también faltó alguien que expusiese el punto de vista de ese importante eslabón de la cadena de distribución del libro, en este caso un representante de la Asociación de Libreros Mexicanos, A. C. (ALMAC), hubiese sido lo adecuado.
Hablando de los temas tratados, ocupó un verdadero protagonismo el del futuro del libro y tangencialmente el por qué no se lee en México, sobre éste quiero rescatar lo que me pareció el punto de vista más interesante y a mi parecer uno de los más acertados: en el imaginario popular mexicano el libro está de vinculado tal manera a la educación que cuando se deja de asistir a la escuela ya no son necesarios los libros. Por otra parte tampoco se desarrolla el hábito de la lectura ni se le da al libro el enorme valor que tiene instrumento de diversión y gozo, porque una de las principales razones para leer es el placer que causa.
Una de las reflexiones más interesantes fue cuando se comentó que, paradójicamente, las nuevas tecnologías pueden volverse enemigos serios de la preservación del conocimiento, ya que la rápida obsolescencia de éstas, conducirían a la imposibilidad de recuperar lo que se guardó en tecnologías que se vuelvan inoperantes, como muestra tenemos el caso de los disquetes de 5 ¼ y 3 ½ pulgadas, las computadoras actuales ya no tienen el drive necesario para recobrar lo que en ellos se almacenó.
Hasta aquí esta nota, en alguna futura platicaré sobre el libro electrónico, tema que ya he tratado en otra.