Desde
el año de 2009, la Editorial LID, con audacia envidiable y que se debería
imitar, ha lanzado el Informe omniprom sobre el libro en México.
Cada año invitan a diferentes expertos y conocedores del tema del libro, a que
en área de su competencia escriban y comparta, por ende, con los lectores del
informe artículos que se vuelven capítulos en los que sin cortapisa alguna se
exponen los puntos de vista de cada quien. En 2010 tuve el honor de ser
invitado por Marcelino Elosua coordinador editorial del informe a participar
con artículo sobre el tema de las librerías; ahora a un par de años de
distancia y sin ser parte del equipo autoral, en estas líneas quiero ocuparme
de la nueva entrega de lo que esperamos sea una larga serie.
En
noviembre del año pasado fue presentado en la FIL de Guadalajara, como ya se ha
vuelto tradición el informe correspondiente a 2012. Cada uno de los capítulos
que integran el libro ameritan una cuidadosa lectura, quiero referirme en estas
líneas a uno que particularmente me llamó la atención, se trata de Apuntes
sobre el hoy y mañana de las librerías en México de la autoría de
Bertha Herrerías y Noé Villaseñor. El título resulta modesto comparado en el
contenido. En poco más de una decena de páginas, Bertha y Noé hacen un atinado
retrato de la situación de las librerías en México, una situación que
inevitablemente es reflejo y eco de las transformaciones sociales y económicas
por las que ha pasado nuestro país y desde luego del entorno global del que nada
ni nadie se sustrae.
Respaldado
por abundantes datos numéricos y sus correspondientes referencias,
nos enteramos en este texto de las fluctuaciones en la cantidad de librerías
formales, del gasto anual per capita en libros (poco más de
cien pesos) y desde luego -no podía ser la excepción- de un importante mercado
informal, librerías de acera, en las que se ofrecen las novedades
del momento, desde Carlos Fuentes hasta J. K. Rowling.
Lo
anterior desde luego resulta amenazador para las librerías establecidas, sin
embargo también debería verse como un síntoma que denuncia que los libreros no
hemos hecho nuestra tarea a cabalidad, evidentemente los factores económicos
pintan, pero también un desconocimiento del mercado y deficiencias en
el servicio y el surtido no están ausentes como factores para que las cosas
estén como están. Algo habrá que hacer y pronto, mirando la parte positiva está
claro que aún hay un inmenso mercado por atender.
Otro
tema importante que tocan Herrerías y Villaseñor es la inequitativa
distribución de las librerías a lo largo y ancho del país. De manera
contundente nos muestran que en aquello del centralismo y la concentración en
unos pocos polos del desarrollo, el libro va al parejo de muchas otras cosas en
México. Las tablas al final del capítulo sin duda nos deberán hacer reflexionar
sobre la paupérrima existencia de librerías que padecemos pero es al mismo
tiempo una llamada a los emprendedores amantes del libro y la cultura señalando
las enormes oportunidades de transformación del actual estado de las librerías.
Si
como reza el refrán "información es poder" pues aquí encontramos
suficiente información para que quien sea capaz la aproveche y participe de manera
activa en el sin par mundo del libro.
Una
lectura obligada sin duda para los profesionales del libro, esta edición
del Informe y en particular de los Apuntes sobre el
hoy y el mañana de las librerías en México.
