jueves, 21 de febrero de 2013

El libro universal



Innecesario decir  y entrar en detalles de cómo internet nos transformó la vida. Lo que en un principio parecía un medio barato  de comunicación y después un catálogo general de productos se fue convirtiendo en algo más: un algo tan grande y diferente que en ocasiones ha resultado indefinible.
La creación de páginas que albergaban toda clase de temas le fue dando un alcance insospechado y más recientemente las llamadas redes sociales le agregaron una universalidad y alcance que todavía no terminamos de digerir. Siempre entusiasta por los avances técnicos y tecnológicos vi, hace ya varios años, a la WEB como una gran biblioteca, un enorme conjunto de libros, revistas, journals, artículos, etc. aunque muchas veces de acceso restringido, parecía que todos los libros del mundo cabrían en internet. Y de hecho quizás sea esa la visión más extendida de la red.
Por falta de tiempo y cierta dosis de desinterés,  no había explorado adecuadamente fenómenos sociales como el twitter o el facebook y otras nuevas o ya no tan nuevas posibilidades de usar internet como son el skydrive o el dropbox. Mis actuales ocupaciones laborales y haber dejado las académicas me habían llevado por otros caminos; sin embargo ahora me he convertido en un irredento usuario de todas esas facilidades de comunicación y almacenamiento de información y conocimiento.
Y es precisamente ese uso, el que me llevó a visualizar a internet no como una gran biblioteca, sino más bien como un único libro, un libro universal. Resulta que lo que parecían grupos o conjuntos de temas más o menos completos y más o menos aislados entre sí, gracias a herramientas como los tags y los blogs, cuentan con un índice o mejor dicho muchos índices que sirven perfectamente para navegar entre las páginas de ese colosal libro.
No toco los motores de búsqueda, en la propia historia de internet podemos hablar de AG o DG; antes de google y después de google. Ese brutal avance nos permitió encontrar entre millones de entradas aquellas que aparentemente nos podían resultar útiles. No, a lo que me refiero es como a través del twitter y sus tags o de google+ todos usuarios creamos índices dinámicos que permiten establecer vínculos y relacionar los temas más disímbolos. A los datos se les da contexto y se les vuelve información, a ésta se le encuentra aplicación y se vuelve conocimiento y finalmente éste se usa para tomar decisiones y transformar nuestro entorno y se convierte finalmente inteligencia. Internet no es una gran biblioteca, es finalmente el libro universal en el que aún, afortundamente, hay muchas páginas por escribir.

jueves, 14 de febrero de 2013

Una vacante imprevista. Una esperada novela



Desde 1997 año en que se publicó la primera novela de la saga de Harry Potter hasta nuestros días, J. K. Rowling ha recorrido un largo camino en el mundo literario. A fines de 2012 vio la luz la primera novela dirigida al público adulto de esta conocida autora. Una vacante imprevista es el título que en español tiene la novela  originalmente publicada como The casual vacancy. Y ciertamente nada más lejos del mundo mágico de Hogwarts que las 601 páginas de esta obra.
Recibida por el público y la crítica con opiniones encontradas y hasta diametralmente opuestas, algunos dicen que la novela es francamente aburrida y rutinaria pero otros, como Lev Grossman –autor de la novela Los Magos- la califican como “irreverente, divertida, profundamente triste y magníficamente expresiva”, lo cierto es que esta obra contribuirá generosamente a la fortuna de su autora, pues ésta ya ha firmado el acuerdo con la BBC para realizar una miniserie basada en la novela.
De Una vacante inesperada podemos decir que es desde luego profundamente británica y esta característica debería, de alguna manera, orientar al lector avezado de con qué es con lo que lidiará a lo largo del amplio volumen. No está exenta ciertamente de ese humor inglés tan peculiar que encontró su mejor expresión en las obras de Saki, pero tampoco le resta universalidad y profundidad a los exactos y en ocasiones descarnados retratos que hace Rowling de sus personajes.
Comentario aparte merece la traducción con la que la obra se presenta al lector de habla hispana. Llena de expresiones peninsulares hace necesario que para comprender la obra de la autora inglesa tengamos que saber que quiere decir el traductor español cuando habla de “canguro” o “capullo”. Una pena que no se cuide el pequeño detalle de que la mayor parte de quienes tienen al español como lengua materna no viven en España.
Pues ahí está la esperada novela de J. K. Rowling, ya el público decidirá si estamos frente a una inesperada vacante en las preferencias de los lectores, si así fuera, la traducción habrá contribuido en buena medida.