Hace 10 años, el escritor norteamericano Dan Brown cimbró el
mundo editorial con la publicación de su novela El código Da Vinci. Aunque desde el inicio de la obra se precisa
que se trata de una obra de ficción, fueron muchos los que le dieron una
interpretación literal y asumieron que lo que en la novela se decía contenía
una realidad disfrazada.
Fiel a su estilo, en su nuevo título INFERNO, Dan Brown
recurre a una obra clásica para crear a su alrededor una trama de suspenso en
la que su protagonista el profesor Robert Langdom, el conocido personaje de
otras obras de Brown, hace alarde de erudición, la principal herramienta con la
que intenta desentrañar un misterio que amenaza a la humanidad entera. En esta
aventura Langdom tiene la fortuna de ser acompañado por Sienna Brook una mujer
de excepcional inteligencia y que no desmerece en cuanto a conocimientos frente
a los que posee Langdom.
En este caso la obra elegida por Brown para desarrollar su relato
no pertenece al arte pictórico como lo hizo en el código Da Vinci, ahora se
trata nada más y nada menos que de La Divina Comedia, el poema épico debido a
la pluma de Dante Alighieri el inmortal poeta florentino. Y lo primero que
debemos reconocer es que si alguna obra de la literatura universal era adecuada
para usarla de referencia en una novela de misterio es justamente ésta.
Escrita entre 1304 y 1321, año en que murió Dante, la obra
está compuesta de tres partes en las que el mismo autor recorre nada menos que
el infierno, el purgatorio y finalmente el paraíso. La Divina Comedia está
llena de símbolos que diferentes exégetas han tratado a lo largo del
tiempo de aclarar. La propia estructura del poema está basada en el simbolismo
del número tres. El poema es protagonizado por tres personajes
principales, el propio Dante, que personifica a la humanidad, Beatriz, que
personifica la fe, y Virgilio, que hace otro tanto con la razón y a quien Dante
reconocía como su maestro. La obra se compone de cien
cantos. Las estrofas que los integran están compuestas por tres
versos, compuestos en un tipo de rima original, la "terza rima".
Antes de mí, no hubo
jamás crianza,
sino lo eterno; yo por
siempre existo;
¡oh, los
que entráis, dejad toda esperanza!
Es el famoso verso con el que Dante inicia su periplo por el
infierno, guiado por Virgilio el poeta latino. Con la lectura de la obra de Dan
Brown nosotros lo haremos de la mano de Robert Langdom esperando encontrar el
paraíso de una lectura amena y absorbente.
