Vivimos en un mundo en el que la ciencia y la tecnología son casi
omnipresentes. La comunicación, el transporte, el entretenimiento y desde luego
muchas actividades laborales se apoyan en dispositivos de alta tecnología y por consiguiente en
diversas investigaciones científicas. Sin embargo, la mayoría de nosotros somos
solamente usuarios de esos dispositivos y poco sabemos sobre cómo funcionan o
en qué principios científicos descansan.
Afortunadamente para remediar ese desconocimiento, existen multitud de
esfuerzos, tanto de personas como de instituciones, que tienen como propósito
acercarnos a la ciencia y a sus aplicaciones. Por supuesto uno de los medios
más serios para lograr ese objetivo son los libros. Existen diversas
editoriales con colecciones dedicadas a poner en lenguaje asequible aquellos
conceptos científicos que a veces lucen confusos y complejos para quienes no
poseen conocimientos especializados.
Quiero a continuación comentarles un par de libros que cumplen
perfectamente con esa intención de acercarnos a la ciencia. En primer lugar
tenemos al titulado ¿Por qué E=mc2? (¿y por qué debería importarnos?) de Brian Cox y
Jeff Forshaw un par de físicos teóricos de la Universidad de Manchester (nomás
para que vean que no sólo tienen equipos de fútbol en la británica
ciudad).
Con una prosa amable, casi sin usar matemáticas salvo las
indispensables, que no son por otra parte más allá de la geometría y álgebra
que se ve en secundaria, los autores nos van guiando por el fascinante universo
de la teoría de la relatividad.
Este libro es un gimnasio mental de bolsillo pues nos desafía constantemente
a ejecutar ejercicios que no son otra cosa que aquellos experimentos que hacía
el mismo Einstein, experimentos mentales para los que sólo se requiere
imaginación y tener la voluntad de entender. Revisando y redefiniendo
conceptos fundamentales como el espacio y el tiempo, explicando
principios básicos como invariancia, causalidad y distancia logra que
realicemos los ejercicios básicos cerebrales del razonamiento y la reflexión.
Cada uno de los ocho capítulos que lo constituyen no tienen desperdicio, leer
este libro es como ir con un buen peluquero, se nota el antes y el después.
El segundo libro es El placer de la X aunque este
título pudiera sugerir que estamos hablando de algo muy diferente a la ciencia,
se trata como nos lo aclara el subtítulo de: una visita guiada por las
matemáticas del uno al infinito; el autor de esta obra es Steven
Strogatz profesor de matemáticas aplicadas en la Universidad de
Cornell, entre su producción bibliográfica se encuentran obras como Nonlinear Dynamics and Chaos (1994), Sync (2003) y The Calculus of Friendship (2009).
Strogatz a quien no sólo se le dan bien los números sino también las
letras, y no me refiero a las de las ecuaciones, nos ofrece un texto escrito de
manera sumamente accesible y sin que nos demos cuenta nos adentra, partiendo
desde el elemental acto de contar, en conceptos de mayor alcance. Estoy
seguro que este libro, dividido en seis partes, cada una integrada por
capítulos con títulos como Una imagen vale más que mil números, La
conspiración cónica o Desenredando la red, logrará
que quien lo lea quede seducido por la inmaterial belleza de las matemáticas.
