Sin duda la necesidad de organizarnos, de aprovechar los
recursos tecnológicos que disponemos y de manejar el recurso más valioso y cada
vez más escaso, el tiempo, ha hecho que tengamos listas para todo, lista para
ir de compras, listas de los correos electrónicos de los amigos, de sus
twitters, de sus cuentas de Facebook y por supuesto la inefable lista de útiles
escolares, vivimos con un montón de listas entre manos.
En el ámbito cultural existen también multitud de listas.
Sin embargo, pudiéramos decir que la madre de todas las listas es la conocida
como el Canon occidental, en ésta se encuentra el corpus de obras de arte y literarias
que han formado la denominada alta cultura en la civilización occidental. Esta
lista incluye tanto las obras literarias como artísticas que se estiman de
importancia trascendental. Para la civilización occidental se consideran como
los pilares del canon literario los poemas homéricos y la Biblia, por
supuesto también están incluidos un nutrido número de clásicos grecolatinos,
desde Aristóteles hasta Séneca pasando desde luego por Cicerón, Virgilio y
Ptolomeo, también forman parte de esta importante lista autores como Agustín de
Hipona y Tomás de Aquino, y de ninguna manera pueden faltar Dante, Petrarca y Boccaccio.
El canon, como cualquier otra lista en la prive un cierto
punto de vista siempre estará sujeto a críticas, algunas a favor y otras muchas
en contra. Cada cultura nacional genera su propio y particular canon, además de
producir una versión diferente del canon occidental; tenemos que reconocer que
generar una lista en la que todos estén de acuerdo resulta casi imposible.
Hablando de listas de libros, resulta que muchos libros son
a su vez listas en las que se entra en más detalle sobre los temas o conceptos
que enlistan. Como ejemplo podemos mencionar algunos títulos publicados en español
que son representativos de las listas literarias, en primer lugar 1001 libros que hay que leer antes de morir,
editado por Peter Boxall y José Carlos Mainer y publicado por Grijalbo, otros tres títulos infaltables
en esta breve lista pertenecen a la autoría de Harold Bloom, el prestigiado y
polémico crítico norteamericano. El primero es el que se titula, precisamente El canon occidental, esta obra,
publicada por Anagrama, descansa en 26 autores de entre los que vale la pena
mencionar, por ser autores de nuestra lengua a Cervantes y Borges. El segundo es El canon del ensayo, en esta obra Bloom se ocupa de 20 autores y de
la Biblia sobre lo que él llama ensayistas proféticos. El tercer título que
quiero mencionar es Cuentos y cuentistas
El canon del cuento. En esta lista con forma de libro son mencionados 39
autores de esa narrativa breve tan disfrutable como compleja. Los dos últimos títulos
fueron publicados en español por la editorial Colofón en el sello Páginas de
espuma.
En el mundo moderno de los libros las listas no sólo
consideran la importancia cultural de una obra o de un autor, quienes vivimos
en contacto estrecho con la industria editorial y las librerías manejamos
muchas, muchísimas listas.
Por supuesto hay que conocer las listas de novedades que nos
ofrecen las editoriales, las listas de reimpresiones que pronto volverán al
mercado, las listas de los títulos más vendidos, ésta es singularmente
importante ya que se convierte en una especie de brújula que orienta, por una
parte, la oferta presente en las librerías, y por otra parece representar las
preferencias de consumo de los lectores.
Pareciera que esta última lista no daría pie a discusión
alguna, finalmente los números son los números y si de una obra se venden más
ejemplares que de otra, se tendrá que admitir que una esté en la lista de los más
vendidos y quizás la otra no. Sin embargo lo que no nos dice la cantidad de
ejemplares vendidos es si una obra es o no trascendente y si con el paso del
tiempo se incorporará al canon occidental.
Me parece que cuando de listas se trate, y particularmente
de listas de libros no podemos perder de vista el que debiera ser su propósito
central, ser auxiliares en la toma de decisiones sobre que leer de acuerdo a
los gustos e intereses del lector. El dato se tiene que contextualizar para
volverse información, ésta a su vez, ser procesada para convertirse en
conocimiento que finalmente al incorporarse a la naturaleza de la persona
contribuya al desarrollo de su inteligencia, a que la pase bien, y por qué no,
a que sea cada vez más lista.
Pueden encontrar una versión en podcast de esta entrada en http://www.ivoox.com/letras-al-aire-programa-185-las-audios-mp3_rf_2836349_1.html

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