viernes, 18 de marzo de 2016

Los corruptores de Jorge Zepeda Patterson


La mayoría de los críticos coinciden en que la novela negra en México encuentra su primera expresión con la obra de Rafael Bernal El complot mongol publicada en 1969. Diferente de la novela policiaca típica en la que se trata de desentrañar un misterio, ejemplos característicos serían las novelas de Arthur Conan Doyle y S. S. Van Dyne, la novela negra se caracteriza por su ambiente sórdido en el que el miedo, la violencia y de manera muy importante la corrupción del poder político se hacen presentes. Con frecuencia la historia se desarrolla en un contexto urbano y el móvil del crimen resulta ser alguna de nuestras muchas debilidades, el ansia de poder, la codicia y la lujuria.

Todas estas características las satisface ampliamente la novela Los corruptores de Jorge Zepeda Patterson. Publicada en 2013, la obra de este autor nacido en la Ciudad de México y con una larga trayectoria periodística, subdirector y director de El Universal y autor de varios libros de análisis político irrumpe en el género policiaco mexicano con gran vigor, mostrando imaginación, oficio y desde luego, gracias a su quehacer en los medios de información escrito, un profundo conocimiento de los entretelones de la política y el crimen organizado.

La novela mezcla de manera inteligente y verosímil a personajes reales con personajes de ficción, su protagonista central, un periodista entristecido y desmoralizado se encuentra con que precisamente por su falta de concentración y cuidado al escribir su columna de nota roja, se ha puesto en la mira de uno de los hombres más poderosos del país. Para enfrentar semejante problema la única solución es la de recurrir al consejo y ayuda de Los azules, el grupo de amigos con los que compartió una parte importante de su juventud. La trama se desarrolla de la misma manera que la historia, intensa, violenta y seductora.

“Su primer reflejo fue acomodarse la falda que tenía arremangada a la altura de las caderas. Detuvo el movimiento al sentir las cuerdas sobre sus muñecas; el dolor entumido de la mandíbula le recordó dónde se encontraba. El gordo que la había golpeado para acallarla y amordazarla seguía allí, acomodando la herramienta sobre la cómoda. Pamela alcanzó a ver una manta gruesa, un martillo corto y una especie de bate corto de metal. Prefirió desviar la mirada.”

Así principia esta novela que sin duda una vez que inicies su lectura no la soltarás hasta llegar a la última página.

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