La mayoría de los críticos
coinciden en que la novela negra en México encuentra su primera expresión con
la obra de Rafael Bernal El complot
mongol publicada en 1969. Diferente de la novela policiaca típica en la que
se trata de desentrañar un misterio, ejemplos característicos serían las novelas de
Arthur Conan Doyle y S. S. Van Dyne, la novela negra se caracteriza por su
ambiente sórdido en el que el miedo, la violencia y de manera muy importante la
corrupción del poder político se hacen presentes. Con frecuencia la historia se
desarrolla en un contexto urbano y el móvil del crimen resulta ser alguna de
nuestras muchas debilidades, el ansia de poder, la codicia y la lujuria.
Todas estas características
las satisface ampliamente la novela Los
corruptores de Jorge Zepeda Patterson. Publicada en 2013, la obra de este
autor nacido en la Ciudad de México y con una larga trayectoria periodística,
subdirector y director de El Universal y autor de varios libros de análisis
político irrumpe en el género policiaco mexicano con gran vigor, mostrando
imaginación, oficio y desde luego, gracias a su quehacer en los medios de
información escrito, un profundo conocimiento de los entretelones de la
política y el crimen organizado.
La novela mezcla de manera
inteligente y verosímil a personajes reales con personajes de ficción, su
protagonista central, un periodista entristecido y desmoralizado se encuentra
con que precisamente por su falta de concentración y cuidado al escribir su
columna de nota roja, se ha puesto en la mira de uno de los hombres más
poderosos del país. Para enfrentar semejante problema la única solución es la
de recurrir al consejo y ayuda de Los
azules, el grupo de amigos con los que compartió una parte importante de su
juventud. La trama se desarrolla de la misma manera que la historia, intensa,
violenta y seductora.
“Su
primer reflejo fue acomodarse la falda que tenía arremangada a la altura de las
caderas. Detuvo el movimiento al sentir las cuerdas sobre sus muñecas; el dolor
entumido de la mandíbula le recordó dónde se encontraba. El gordo que la había
golpeado para acallarla y amordazarla seguía allí, acomodando la herramienta
sobre la cómoda. Pamela alcanzó a ver una manta gruesa, un martillo corto y una
especie de bate corto de metal. Prefirió desviar la mirada.”
Así principia esta novela
que sin duda una vez que inicies su lectura no la soltarás hasta llegar a la
última página.

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